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Siguiendo nuestra nueva ruta en esta sección de Me voy al Mundohoy traemos la historia de María, una jerezana que se encuentra viviendo en San Diego, California, Estados Unidos.

 

Me llamo María y vivo en San Diego, California. ¿Cómo he acabado aquí? Pues por una serie de circunstancias y elecciones hacia las que la vida te impulsa. Concretamente, tras terminar mi licenciatura de Periodismo y Comunicación Audiovisual en Madrid, me encontré con un panorama laboral poco prometedor que me obligó a plantearme caminos internacionales.

La espinita de dar el salto al extranjero siempre había existido, así que me fui para Londres. Comencé con unas prácticas de tipo administrativo en un colegio de inglés internacional. A los nueve meses, me contrataron. A los ocho meses, la empresa experimentó problemas económicos y nos quedamos fuera unos cuantos.

Curiosamente, el suceso no me provocó mayor disgusto de lo necesario. Obviamente no es una vivencia placentera pero se podría decir que cada vez que me ha tocado mudarme a otro sitio o cambiar de etapa, mi cuerpo y mi mente sentían que era el momento perfecto, que me apetecía y que la situación no daba para más. A la vez, a base de tener que adaptarse, uno aprende a ver los aspectos positivos de los cambios y se da cuenta de que a menudo te llevan hacia algo mejor, sin importar lo trágicos que puedan parecer o las dificultades que traigan en un principio.

 

Londres

Londres

Mi etapa en la isla fue de lo más intensa. Me crucé con gente fantástica y guardo muchos buenos recuerdos, además de haberme puesto a prueba tanto laboral como personalmente. Sin embargo, al igual que la falta de trabajo en Madrid me impulsó a irme de España, la alucinante capital británica no acababa de llenarme.

Londres es una ciudad frenética, en constante movimiento, repleta de opciones de ocio. Mas no se puede disfrutar del exterior sin un interior en armonía. Necesitaba reenfocarme, reflexionar sobre lo que realmente quería hacer, decidir los siguientes pasos de manera que me ayudaran a conseguir una meta concreta, a ser posible retomando el sector de mis estudios o algo relacionado. Básicamente, estaba tela de estancada.

Entonces, encontré una escuela de negocios en Madrid que ofrecía un máster de marketing y que tenía un convenio con una universidad de California. Este ofrecía acceder a un posgrado de “business management” de nueve meses de duración, seguido de un año de permiso de trabajo a desarrollar en cualquier parte del país. La última parte del programa fue clave para decidirme.

Regresé a Madrid, me nutrí de este mundo tan abierto y de moda como es el marketing y sin darme cuenta me estaba volviendo a ir al año, dejando atrás otro rastro de grandes personas, anécdotas y lecciones vitales. Tomé mi primer vuelo transatlántico en septiembre de 2014. El jet lag no se dejó caer con fuerza afortunadamente. El posgrado no me iluminó de sabiduría pero supuso una buena forma de comenzar a integrarme en la cultura, a pesar de que el curso estuviera plagado de españoles.

La búsqueda de prácticas para el tercer trimestre del posgrado nos pilló a muchos en bragas. No resultó tan fácil como nos lo pintaron antes de llegar, en absoluto, por no hablar de la implacable necesidad del coche que se tiene aquí para poder moverte a cualquier parte y la incomodidad que eso supone. Poco a poco se fueron consiguiendo y escogí San Diego para esta etapa.

Así pues, llevo desde abril de 2015 viviendo en “the finest city of the U.S.”, según dicen, y trabajando como periodista por cuenta propia desde el comienzo del verano. Esto sí que me cogió por sorpresa, ¡currar en periodismo! Nunca pensé que volvería a mi campo inicial, y además en torno a los temas que más me interesan: sociedad y cultura. ¡Y con remuneraciones dignas! Para mantenerme, claro, tampoco es que vaya sobrada.

La cercanía a la frontera con México convierte a esta zona en un lugar con posibilidades para reporteros de origen hispano. Me faltan palabras para explicar lo que disfruto entrevistando a personas con los perfiles e inquietudes más variados y transmitiendo sus mensajes con mis palabras. Por primera vez en el plano profesional, siento que estoy haciendo algo de verdad por otras personas, algo significativo. Y lo exprimiré al máximo mientras pueda.

¿Próximos pasos? Mi permiso de trabajo termina en junio de 2016 y resulta bastante difícil conseguir el patrocinio de alguna empresa para quedarse, así que se hará lo que se pueda sin caer en preocupaciones gratuitas. Actualmente estoy centrada en encontrar algún puesto de marketing a compatibilizar con mi trabajo freelance para obtener más experiencia, ya que desgraciadamente escribir en español no me dará de comer en muchas otras partes del mundo.

Si hay que volverse a Europa, bienvenido sea. Descubrir este lado del mundo ha sido apasionante. He visitado Los Ángeles, Las Vegas, varias zonas de playa; he vivido las tradiciones nacionales gracias a una familia americana que conocí, que nunca falla en invitar tan pronto como se acerca una festividad (Halloween, Thanksgiving, Xmas, Easter, etc.); he experimentado un porrón de vivencias para el recuerdo. Pero el estilo y la calidad de vida de los Estados Unidos no me convencen como para desear quedarme toda la vida.

 

Puesta de sol desde Sunset Cliffs, San Diego

Puesta de sol desde Sunset Cliffs, San Diego

¡Nada que no se vaya a aclarar con tiempo! Podéis saber más sobre mí en mi blog. Peco de rachas de ausencia pero tarde o temprano siempre vuelvo. También tenéis mi correo electrónico en el blog por si queréis preguntarme o comentarme cualquier cosa.

Por cierto, parece que California también me ha favorecido en el amor y me ha plantado un inesperado francés por en medio. Irónica la vida, ¿no? Te vas al otro lado del charco y te acabas juntando con un vecino. Se aceptan apuestas en cuanto a mi próximo posible destino.

¡Saludos de una jerezana trotamundos y suerte en vuestros caminos!

 

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