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Continuamos con nuestra nueva sección Me voy al Mundo donde hoy traemos la historia de una joven aventurera madrileña que nos cuenta cómo llegó a ser monitora de la Ruta BBVA y que procesos hay que seguir para ello. Su nombre es Esther Murciano y esta es su historia.

Si quieres aventura, la vas encontrar. Esa es una de las frases que te cansarás de oír si vas a la Ruta BBVA. Y es que eso es, pura aventura, entre otras cosas. Una aventura en todos los sentidos, en el día a día, y para toda la vida. Es descubrir mundo, descubrir gente y descubrirte a ti mismo. Es compañerismo, generosidad, y amistad para toda la vida.

¿Que por qué? La Ruta BBVA te permite conocer lugares excepcionales, gente y culturas únicas, vivir cada día con la máxima intensidad y aprender a disfrutar de cada instante con las cosas más simples que ofrece la vida. Disfrutar de una ducha como si llevaras meses sin haber podido usar una, saborear como un auténtico manjar la comida que la gente más humilde y generosa te ofrece a cambio de nada, y sobre todo, compartir vivencias que jamás desaparecerán de tu memoria.

Cuando era una niña, soñaba viendo el programa de televisión que en aquellos momentos aún se emitía, Ruta Quetzal, y en el que jóvenes participaban en un concurso para poder viajar al otro lado del planeta y convertirse en auténticos aventureros de la mano de Miguel de la Quadra-Salcedo.

Siempre quise ser rutera, pero desgraciadamente en aquellos momentos no pudo ser. Hace unos cuantos años, en 2009, una buena amiga me contó que ella había sido rutera cuando era adolescente, y que ahora había podido participar de nuevo, esta vez como monitora. Fue ella quien me animó a intentar ser monitora y gracias a ella puedo decir que he vivido una de las experiencias vitales que me cambiaron para siempre.

Supongo que después de lo que has leído, quieres vivirlo en primera persona. Te cuento cómo fue el proceso para llegar a ser monitora de la Ruta BBVA.

En primer lugar, debes estar atento a la página web de www.rutabbva.com y consultar el apartado ¿Quieres ser monitor?. Ahí podrás ver todos los requisitos y aspectos que se valoran para el proceso de selección.

Existe un rango de edad en el que has de encontrarte y unas titulaciones y experiencia que debes tener.

En mi caso, yo tenía 27 años cuando me presenté. Estudié Ciencias Ambientales y además soy técnico deportivo de media montaña. Si bien no es necesario que seas del gremio del deporte, sí se valora que tengas conocimientos de la materia o que practiques deportes, especialmente montañismo. Durante toda la expedición se realizan actividades como senderismo (caminatas de varios días), acampada, voleibol, yoga, esgrima, entre otros. Como otro requisito imprescindible, ser socorrista acuático y terrestre. Si has estudiado Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, tienes muchos puntos.

Otro de los requisitos, es que tengas experiencia trabajando con jóvenes. Piensa que estarás a cargo de un grupo y que necesitas conocer cómo piensan, sus necesidades y cómo manejar conflictos que puedan aparecer por el camino. Si eres monitor, tú serás su líder y guía en esta gran aventura, y de ti depende en gran parte que esta experiencia sea maravillosa y no un auténtico calvario. Habrá momentos de cansancio, dificultad, enfado, hambre, lluvia incesante, picaduras, lesiones… y tú siempre has de estar ahí.

 

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Esto puede parece estresante. Extenuante. Agotador. Lo es. No te voy a engañar. Pero es una de las cosas más bonitas de ser monitor. Comprobar día a día la influencia tan grande que puedes tener en la vida de personas que algún día tuvieron los mismos problemas que tú. Pero son afortunados de tener alguien que les ayuda a caminar esta andadura. Cuando usan la misma camiseta dos días seguidos sin que sea un problema, cuando no importa que a alguien no le guste el pescado o cuando las botas duelen demasiado pero hay ánimo para seguir caminando. Entonces ha sucedido el cambio. Una ducha es un regalo, la comida una bendición, y el dolor de pies, un trámite insignificante si lo comparamos con la aventura que está sucediendo.

Durante mi ruta, tuve la suerte de ir a Chile. Y aunque ya había estado, cosa que por cierto valora también el equipo de Ruta BBVA para seleccionar a los monitores, pude vivir este país y su cultura de una forma muy distinta. Conocer a los mapuches (indígenas de Chile) o navegar en un barco de la Armada Chilena hacia la isla de Robinson Crusoe para pasar varios días conviviendo con sus gentes. Experiencias irrepetibles. Pero no obstante, tienes que tener una mente abierta y estar dispuesto a dormir poco y reír mucho.

Si crees que todavía encajas en esta aventura, ya sólo queda que revises tu currículum y se lo envíes a la organización dentro de los plazos marcados (las fechas están el la web). Si tu perfil cumple los requisitos mínimos contactarán contigo y a partir de entonces te convocarían para una serie de pruebas presenciales.

La primera es una entrevista personal en Madrid, en la que te harán algunas preguntas sobre el destino de Latinoamérica al que se viaja ese año así como sobre algunas situaciones que se podrían plantear durante la expedición.

Si después de esta prueba aún sigues en el proceso, pasarías a la siguiente fase. Se trata de unas pruebas físicas y de aptitud que también se llevan a cabo en Madrid. En primer lugar, se realiza una prueba de salvamento acuático, que de no ser superada, te dejaría fuera de la selección.

En cambio, si superas también esta prueba, pasarías a la siguiente fase y última. En este caso consiste en un fin de semana de convivencia, en el que además se os plantearán algunos desafíos que habréis de resolver. Mi consejo: disfruta. Disfruta de esta convivencia, porque aunque no resultes seleccionado, habrás vivido un gran fin de semana con gente maravillosa y con la que quizá seguirás compartiendo experiencias dentro de unos meses.

 

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En definitiva, si quieres ir a la Ruta BBVA y crees que esta aventura es para ti, sólo has de ir a por ello y tener ganas de aprender y disfrutar mucho. Y si no lo consigues a la primera, ¡prueba el año siguiente!

Te aseguro que si lo consigues, harás amistades para toda la vida y tu forma de pensar cambiará para siempre. En mi caso, desde que fui monitora, hace ya seis años, me he dedicado de lleno a seguir buscando aventuras y a ayudar a otras personas a vivir las suyas propias, y gracias a mi experiencia en la Ruta BBVA ahora dedico unos meses al año a guiar viajes en África. Pero eso es otro capítulo….

Mucha suerte!

Si tenéis alguna duda o pregunta, podéis encontrarme en mi Facebook o en Twitter.

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