Parece una broma, pero no lo es.
Hay lugares en el mundo donde, en lugar de pagar por ir al gimnasio, te pagan a ti por hacerlo.
Y no se trata de sorteos ni de promociones de influencers. Son programas públicos reales, impulsados por gobiernos, tribus nativas y sistemas de salud que están probando algo muy simple: dar incentivos a quienes cuidan su salud.
Porque sí: moverse cuesta… pero quedarse quieto cuesta mucho más.
La tribu que financia el 50 % de tu cuota de gimnasio
En 2025, la Cherokee Nation, una de las tribus indígenas más numerosas de Estados Unidos, lanzó un programa pionero: el Fitness Partner Program.
La idea es sencilla: si eres ciudadano cherokee, puedes recibir hasta un 50 % de descuento en gimnasios locales sin ánimo de lucro.
Este plan está financiado con 750.000 dólares procedentes del fondo de salud pública tribal.
“Es una inversión en prevención. Queremos que nuestro pueblo esté más sano, no más medicado”, explicó el jefe tribal Chuck Hoskin Jr.
¿El resultado? Solo en el Pryor Creek Recreation Center, uno de los centros participantes, las membresías pasaron de 250 personas a más de 650 en pocos meses.
En Maine te devuelven dinero por ir al gym
Otra iniciativa curiosa viene del estado de Maine, también en EE. UU., donde los empleados públicos pueden recibir hasta 40 dólares al mes si acuden al gimnasio al menos 8 veces mensuales.
El sistema es claro:
- Tienes que demostrar tu asistencia con un justificante.
- El reembolso se solicita cada trimestre.
- Vale cualquier centro homologado: Planet Fitness, CrossFit, YMCA…
Una manera sencilla de premiar la constancia.
SilverSneakers: entrenar gratis con más de 65 años
Y si lo tuyo es más bien caminar despacio o hacer yoga suave, SilverSneakers te va a encantar.
Este programa, incluido en muchos planes de Medicare en EE. UU., ofrece acceso gratuito a miles de gimnasios, clases y actividades para mayores de 65 años.
- Hay más de 14.000 centros participantes.
- Incluye actividades como natación, tai chi, danza, pilates…
- También promueven actividades sociales y grupos de paseo.
El objetivo es doble: cuidar la salud física y evitar el aislamiento social.
¿Y todo esto funciona?
Depende.
Estudios como los publicados por el NBER o revistas como Men’s Health han analizado qué tipo de incentivos realmente funcionan. Las conclusiones son claras:
- Incentivos pequeños o mal diseñados (como darte 5 € por una sesión) apenas tienen impacto.
- Pero si el sistema premia la constancia real, y se combina con apoyo social y accesibilidad, sí funciona.
La clave está en que no sea solo un “premio”, sino parte de un estilo de vida viable y sostenido.
¿Y en España o América Latina?
A día de hoy, no existen programas públicos de este tipo aplicados a nivel nacional.
Pero sí hay empresas privadas, mutuas y seguros de salud que ofrecen descuentos o recompensas a quienes se apuntan a actividades físicas, participan en retos o acreditan que hacen ejercicio regularmente.
Quizá no te paguen aún por hacer sentadillas.
Pero si esta tendencia sigue creciendo, todo es cuestión de tiempo.
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