Japón necesita trabajadores a toda costa, pero les cobra hasta 6.000 euros para dejarles entrar

Japón lleva años con un problema demográfico grave. La población envejece, la natalidad no remonta y hay sectores enteros que no pueden cubrir sus vacantes con trabajadores locales. La solución lógica es abrir la puerta a la inmigración laboral, y el país lo está haciendo: a finales de 2025 había 2,57 millones de trabajadores extranjeros, un 11,7% más que el año anterior y el decimotercer récord histórico consecutivo.

Pero hay una paradoja que define el sistema japonés de contratación de extranjeros: el país los necesita con urgencia, y aun así la gran mayoría tiene que pagar entre 1.200 y 6.000 euros solo para tener la oportunidad de ir a trabajar allí.

Cómo funciona el sistema

Según la encuesta oficial del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar japonés, el 85% de los trabajadores extranjeros que llega al país lo hace a través de algún tipo de agencia intermediaria. Estas agencias cobran por gestionar el proceso de contratación, los trámites de visado y la preparación del candidato.

La mayoría paga entre 200.000 y 400.000 yenes (entre 1.200 y 2.400 euros). Pero el 13,2% de los trabajadores llegó a pagar hasta 6.000 euros solo por acceder a esa oportunidad. El dinero sale del bolsillo del trabajador antes de cruzar la frontera, antes de haber cobrado un solo yen.

Del 10,9% que declaró haber tenido conflictos laborales, el 18,6% señaló que el coste de las agencias era excesivo. Y el 14,9% reconoció no haber sabido a quién acudir cuando surgieron problemas. Mientras tanto, el 69% de las empresas contrató personal extranjero simplemente porque no encontraba trabajadores locales.

Por qué existe este sistema

Durante más de treinta años, el sistema de contratación de extranjeros en Japón se articuló a través del Programa de Prácticas Técnicas (TITP), lanzado en 1993 con el objetivo declarado de formar a trabajadores de países en desarrollo. En la práctica, funcionó como una vía para obtener mano de obra barata que, una vez en el país, tenía muy poca capacidad de maniobra: jornadas maratonianas, incumplimientos salariales e imposibilidad de cambiar de empresa o de sector.

Las agencias intermediarias, tanto en origen como en Japón, se convirtieron en una parte indispensable del sistema, cobrando comisiones a ambos lados. Para el trabajador, era el único camino. Para la empresa, era la forma habitual de contratar. Para la agencia, era un negocio sin prácticamente ninguna regulación.

El cambio que viene: nuevo sistema desde 2027

En junio de 2024, el Parlamento japonés aprobó la sustitución del TITP por el sistema Ikusei Shuro Seido, con entrada en vigor prevista para junio de 2027. Por primera vez, el gobierno japonés reconoce oficialmente que el objetivo del nuevo programa es formar y retener mano de obra extranjera para cubrir la escasez de talento, algo que la normativa anterior no admitía.

Entre los cambios más relevantes:

  • Se permite cambiar de empresa dentro del mismo sector bajo ciertas condiciones
  • Se fija un límite a las comisiones de las agencias equivalente a dos meses del salario del trabajador
  • Se amplía el número de sectores donde pueden trabajar extranjeros, llegando a 17 sectores cubiertos

Las vías que ya existen para ir a trabajar a Japón

A pesar de las fricciones del sistema actual, Japón ha abierto nuevas vías de acceso para trabajadores extranjeros:

Visado SSW (Trabajadores Cualificados Específicos): Dirigido a perfiles con experiencia demostrable en sectores específicos como construcción, hostelería, agricultura, enfermería o manufactura. Permite trabajar hasta cinco años y, en algunos sectores, llevar familia y optar a residencia permanente.

Visado J-Find: Dirigido a graduados universitarios de las 100 mejores universidades del mundo. Permite residir hasta dos años en Japón para buscar empleo o preparar un proyecto empresarial, sin necesidad de tener un empleador que avale la llegada. Es la apuesta de Japón por competir por talento internacional de alta cualificación.

Visado de trabajo estándar: Para quienes tienen una oferta de trabajo de una empresa japonesa que avala la contratación. Los sectores con más demanda son manufactura (24,7% del total de extranjeros), servicios (15,2%) y comercio (13,3%). Tokio, Aichi y Osaka concentran más del 43% de todos los trabajadores extranjeros del país.

Lo que esto significa para quien quiere trabajar en Japón

La realidad actual es que trabajar en Japón siendo extranjero requiere paciencia, dinero ahorrado para cubrir los costes iniciales y disposición para navegar una burocracia compleja. Las barreras lingüísticas son reales: el japonés es imprescindible para la mayoría de puestos no técnicos, y el nivel exigido no es básico.

Pero hay sectores donde la escasez es tan aguda que las empresas japonesas están dispuestas a invertir en la adaptación del trabajador, incluyendo formación en idioma y apoyo con los trámites. Enfermería, construcción y manufactura especializada son los perfiles más demandados y los que más posibilidades reales tienen de encontrar empresa dispuesta a asumir los costes del proceso.

El cambio de sistema en 2027 debería aliviar la paradoja de cobrar por trabajar. Hasta entonces, quien quiera ir tiene que asumir que el camino cuesta dinero, lleva tiempo y requiere información muy precisa sobre qué agencias son fiables y cuáles no. Y por cierto, está regalando casas.

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