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¿Qué debería hacer con mi vida?

¿Qué debería hacer con mi vida?

Esta es una pregunta que todos nos hacemos en determinados momentos de la vida.

A todos nos preguntaron de pequeños qué queríamos ser de mayor, y seguramente no tardabas demasiado en responder.

Sin embargo, con el paso de los años las ideas sobre lo que quieres ser o lo que deberías hacer con tu vida, van transformándose y esos sueño o ideas del futuro van perdiéndose por el camino.

Esta pregunta aparece en distintas etapas de tu vida. Cuando acabas el instituto y debes decidir qué estudiar; al terminar la universidad; o incluso cuando ya tienes un trabajo pero sientes que quieres algo más, que necesitas un cambio.

Puede que te hayas preguntado qué debo hacer con mi vida, cuando comenzaste a pensar en formar una familia, o cuando dejaste el empleo que tenías durante años, porque no te llenaba, o al contrario, te hacía feliz pero no te permitía llegar a final de mes.

Preguntarte qué deberías hacer con tu vida es un asunto de gran importancia, y está bien que aparezcan en ti estas dudas, quiere decir que te encuentras en el camino de buscar tu felicidad y propósito. Porque, seamos sinceros, nadie quiere pasarse la vida entera haciendo algo que le haga infeliz o sentir que ha desperdiciado su tiempo y energía.

Sea cual sea el motivo por el que te estás preguntando hacia dónde debes dirigir tu vida, en el artículo de hoy encontrarás cuatro ejercicios prácticos que te ayudarán a dar respuesta a esta pregunta.

Identifica el punto en el que estás ahora

Para saber dónde ir, es importante saber dónde estás, y para ello deberás hacerte algunas preguntas que te den claridad.

“La gente exitosa hace mejores preguntas, y como resultado, obtienen mejores respuestas.” -Tony Robbins

Anota en una libreta estas preguntas y responde con sinceridad:

  • ¿A qué actividad estoy dedicando mi tiempo en la actualidad?
  • ¿Qué motivos me han llevado a hacer lo que hago hoy?
  • ¿Estoy contento/a con lo que hago diariamente? ¿Por qué?
  • ¿Mi ocupación actual es temporal?
  • ¿Me ayuda para avanzar hacia lo que deseo en un futuro?
  • ¿Estoy formándome en aquello que un día soñé ser?
  • ¿Lo estoy poniendo en marcha ya?
  • ¿Tengo algún modelo a seguir?
  • ¿Me siento bien conmigo?
  • ¿Me siento bien con quienes comparto día a día?

Cuando contestes estas preguntas dedica un momento a observar cada una de las respuestas y lo que te hacen sentir.

Puede que lleves bastante tiempo haciendo (o dejando de hacer) algo, por temor al cambio o por no querer ofender a otros. Puede que lleves demasiado tiempo viviendo una vida que no te aporta verdadera felicidad o paz.

Peor aún, puede que durante mucho tiempo estés llevando una mala relación contigo, haciendo aquello que te aleja de tu libertad y bienestar.

Tranquilo, estás a tiempo de volver a conectar con tu propósito y vivir la vida que deseas.

Conecta con tu elemento. Encuentra tu Ikigai

Ya has podido comprobar que hay actividades que haces diariamente que te pueden llevar a tu propósito y otras que te alejan de él o simplemente te mantienen en stand by. Con este segundo ejercicio podrás descubrir cuál es tu “elemento” o tu razón de vivir.

Ikigai es un concepto japonés que puede traducirse como “la razón de vivir”, o “el motivo por el que te levantas cada día”.

Este elemento nace de la convergencia de cuatro ideas fundamentales para encontrar tu propósito:

  1. Lo que amas.
  2. Lo que se te da bien.
  3. Lo que crees que el mundo necesita.
  4. Aquello por lo que pueden pagarte.

Cuando eres capaz de dar respuesta a estos cuatro conceptos, puedes descubrir con claridad aquello que debes hacer con tu vida para sentir satisfacción y plenitud.

Para comenzar, prepara libreta, bolígrafo y busca un lugar tranquilo en el que puedas trabajar tu Ikigai sin interrupciones. Toma algunas respiraciones profundas antes de anotar tus respuestas.

En la primera hoja escribe todas las cosas que amas. No te dejes nada en el tintero, puedes apuntar lo que te gusta hacer, incluso si hace mucho que no lo practicas.

Por ejemplo, puede que ames el arte; relacionarte con personas; ayudar a la gente; enseñar; tocar un instrumento; dibujar; los animales; coser o hacer manualidades; jugar videojuegos; viajar; cocinar; diseñar en el ordenador; decorar habitaciones de la casa; restaurar muebles; etc.

En el siguiente folio escribe todo aquello para lo que eres bueno/a.

Aquí debes apuntar todo lo que haces de manera natural y tienes facilidad para hacerlo. (Si en el folio anterior has escrito que te gusta la música pero, cuando intentas tocar un instrumento tardas muchas horas en sacar una canción sencilla, entonces no podrías poner tocar instrumentos en esta segunda lista.

Apunta por ejemplo, si eres bueno/a dibujando; dirigiendo equipos; liderando proyectos; animando eventos; organizando armarios; limpiando tu casa; cuidando el jardín; solucionando problemas; grabando vídeos; editando fotografías; bailando; enseñando a otros; etc.

En el tercer folio escribe lo que crees que el mundo necesita.

Puede ser que para ti el mundo necesita más bienestar o solidaridad. Puedes creer que el mundo requiere más conciencia medioambiental. Quizá más organización, oportunidades y emprendimiento…

Lo que creas que coincide con tus valores y deseas para el mundo, escríbelo en este apartado.

Por último, en la página cuatro, escribe aquello por lo que podrían pagarte.

¿Qué puedes hacer tú para conseguir un sueldo?

Una vez que hayas dado respuesta a todas las áreas, podrás identificar dónde convergen las cuatro y descubrirás que a partir de ellas nace tu propósito de vida.

De la interacción entre lo que amas y lo que el mundo necesita nace tu misión. Entre lo que amas y lo que se te da bien, nace tu pasión. Entre lo que crees que el mundo necesita y aquello por lo que pueden pagarte, nace tu vocación. Y finalmente, entre lo que se te da bien hacer y por lo que pueden pagarte, nace tu profesión.

Si estos cuatro aspectos están equilibrados y conectas con tu misión, tu pasión, tu vocación y tu profesión, entonces estás viviendo tu Ikigai.

Por ejemplo: Si en la pregunta número uno (lo que amas), respondiste “el arte”; en la número dos (lo que se te da bien), respondiste “pintar y diseñar”; en la número tres (lo que el mundo necesita), respondiste “inspiración y belleza”; y en la cuatro (por lo que pueden pagarte), respondiste “Organizar talleres de arte, enseñar técnicas de dibujo, o vender mis obras”, entonces has encontrado tu elemento.

Puedes hacer de aquello que amas y se te da bien tu forma de trabajo, y con ello aportar valor al mundo. De esta manera estarás, irremediablemente, viviendo tu propósito.

Ikigai un concepto japonés que significa «la razón de vivir» o «la razón de ser».

Lo que no quieres en tu vida

Con los dos ejercicios anteriores has podido tomar conciencia de tu punto de partida y de aquello que te apasiona y te hace levantarte cada día con un propósito. Ahora es momento de poner en práctica estos dos conocimientos.

Como a veces resulta muy difícil responder a la pregunta ¿Qué quieres hacer con tu vida?, responde primero a la pregunta ¿Qué es lo que no quiero en mi vida?.

De esta manera sabrás lo que no deseas volver a repetir en tu día a día, porque te aleja del camino que estás construyendo.

Para este ejercicio continúa usando la libreta de apuntes y te recomendamos que tengas a mano un temporizador.

Pon a contar 5 minutos para responder a la pregunta. Recuerda anotar todo lo que piensas y sientes con sinceridad.

Algunos ejemplos para la pregunta “Qué es lo que NO quiero”, son:

  • Salir de casa temprano y volver tarde.
  • Trabajar 8 horas al día.
  • Dejar de ver a mis hijo.
  • Usar uniforme o traje.
  • Vivir siempre en el mismo lugar.
  • Sentirme anclado/a a un trabajo.
  • Vivir en escasez financiera.
  • Depender de un jefe.
  • Un trabajo que me haga infeliz.
  • Vivir con prisa y estrés.
  • Compartir mi vida con personas que no me gustan.

Una vez que hayas respondido esta pregunta, revisa detenidamente tus respuestas. ¿Lo que has apuntado, lo estás viviendo ahora mismo? o ¿Crees que lo que estás realizando actualmente puede llevarte a esa realidad?.

Es importante que puedas reconocer con claridad todo eso que te molesta de tu vida actual o futura. De esa manera sabes qué caminos no quieres volver a caminar y hacia dónde vas a dirigir ahora tu energía.

También es importante que seas amable con este proceso. No se trata de sentir frustración cada vez que repites aquello que no deseabas hacer. Vuelve a intentarlo y sigue caminando.

“Si no diseñas tu propio plan de vida, lo más probable es que caigas en el plan de otra persona. Y adivina lo que han planeado para ti. No mucho.” – JIM ROHN

Lo que sí quieres en tu vida

Ya has podido observar todo aquello que no deseas para ti, a continuación podrás apuntar con más facilidad aquello que SÍ quieres en tu vida.

Vuelve a poner el temporizador en 5 minutos y, como te hemos recomendado en los ejercicios anteriores, tómate tu tiempo para respirar profundamente y prepararte en cuerpo y mente. Recuerda que este es un trabajo personal con el que puedes identificar qué debes hacer con tu vida de ahora en adelante.

¿Estás preparado o preparada?. Vamos allá. “Lo que Sí quiero en mi vida es:”

Puedes apuntar todo lo que venga a tu mente, incluso si te resulta disparatado al principio. Escribe con confianza, este es un diálogo contigo.

Podría ser “lo que quiero en mi vida es”

  • Viajar cada año a un lugar distinto.
  • Compartir mi tiempo con mis seres queridos.
  • Trabajar en lo que me apasiona.
  • Tener ahorros.
  • Dejar de preocuparme por el dinero.
  • Ser respetada/o en mi profesión.
  • Tener tiempo libre para mis hobbies.
  • Sentirme saludable y estar en plena forma.
  • Ayudar a otros a sentirse mejor.
  • Vivir en una casa cómoda.
  • Trabajar desde casa.
  • Emprender mi propio negocio.
  • Hacer conferencias en todo el mundo.
  • Tener relaciones personales que me llenen.
  • Levantarme con motivación cada día.
  • Aprender a tocar el piano.
  • Tener hijos…

De esta lista saldrán las acciones que deberás poner en marcha para conseguir eso que quieres. Está claro que mientras más específicas sean tus ideas, más sencillo será enfocarte en lo que harás para conseguirlo.

“No hay viento favorable para quien no sabe dónde va” -Séneca

Una vez que realices estos cuatro ejercicios, podrás enfocarte decidir con mayor claridad aquello qué deseas hacer y poner el foco en construir una vida con propósito y significado.

Tendrás respuestas actualizadas a tu pregunta ¿Qué debo hacer con mi vida?.

Está en tus manos hacer de tu vida algo que te aporte valor a ti y al mundo. ¡Adelante!.

Ahora llega tu turno ¿Quieres encontrar el propósito de tu vida?

Si estás leyendo esto, mil gracias por haber llegado hasta aquí.

Y sabes qué…

Si has llegado hasta este punto es porque estás interesado en encontrar el propósito de tu vida. La brújula que marque el camino hacia tu destino.

Y es por eso que no podemos dejarte sólo con este texto. Mi misión es ayudar a cuantas más personas mejor para que conozcan cuál es el propósito de su vida.

No tendría sentido que este artículo acabase aquí, sin ninguna opción a dar a un paso más, un paso que te lleve a encontrar tu propósito.

En este artículo he compartido contigo algunas herramientas para comenzar la búsqueda de tu propósito, sin embargo, la montaña es más grande, y siempre, es más fácil escalarla acompañado.

La mayoría de las personas no saben qué hacer con su vida, a todos nos pasa alguna vez. Si quieres conocer más acerca de cómo encontrar tu propósito, pronto voy a estar haciendo una clase gratuita dónde descubrirás si actualmente estás alineado con tu propósito de vida o necesitas tomar acción.

Esta clase será sólo para un grupo reducido, si estás interesado, reserva tu plaza aquí.

Después de verla, sabrás exactamente cómo vas a poder conocer cuál es el camino para encontrar tu propósito.

Solo tienes que registrarte aquí y te aviso cuando será la fecha de la clase 😉

Recuerda que esta clase es para un grupo limitado.

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