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12 meses de voluntariado en Dublin Irlanda

Hoy traemos una invitada especial, se llama Marina, una joven española que nos cuenta su experiencia realizando un voluntariado de 12 meses en Dublín, Irlanda.

Si tú estás trabajando y estudiando en el extranjero, eres un nómada digital que viaja por el mundo con su trabajo en la mochila, o has realizado un voluntariado en el extranjero, puedes contarnos tu historia y aparecer en nuestro blog.

Ahora te dejamos con Marina y su experiencia de un año por Irlanda.

Aquí empieza mi historia como Voluntaria en Dublín

Tras terminar la universidad muchos nos sentimos perdidos porque no sabemos qué camino seguir, así que cuando descubrí el Servicio de Voluntariado Europeo (SVE) sonaba como la oportunidad perfecta para redescubrirme a mí misma, aportar un granito de arena, pensarme la vida y que la vida me pensara a mí.

Para realizar un SVE necesitas una organización de envío (que en mi caso era la Universidad Autónoma de Madrid) y una organización de acogida.

Así que tras una búsqueda exhaustiva en este portal; el envío de más de 30 emails a organizaciones, la respuesta de solo un par de ellas y una entrevista por Skype, me embarqué en un proyecto de 12 meses en un área en desventaja social en el condado de Dublín, en Tallaght.

voluntariado SVE en Dublin IrlandaAunque mi proyecto era de 12 meses, hay multitud de proyectos con diferente duración (entre 2 y 12 meses) y que empiezan en diferentes épocas del año. Lo que he aprendido es que no hace falta planearlo con tanta antelación, muchas organizaciones buscan voluntarios durante todo el año para que se incorporen al mes siguiente o dentro de dos meses.

La organización en la que realicé el voluntariado se llama Citywise Education y trabaja con jóvenes entre 8 y 18 años. La verdad es que no tuve mucho tiempo para aburrirme, mi papel allí se basaba en ser monitora en actividades deportivas, recreativas y académicas, profesora de apoyo de Biología para el Junior y Leaving Certificate (como la Selectividad española), profesora de piano para principiantes, recaudadora de fondos y captadora de socios para la organización, entre otras cosas.

Sobre el voluntariado de 12 meses en Dublín

Con el SVE el alojamiento, la comida y el seguro médico están cubiertos, e incluso te dan dinero de bolsillo cada mes. Además, todas las organizaciones deben ofrecer clases gratis del idioma del país en el que te encuentras. La forma de organizar todo eso ya depende de cada organización.

Aunque en mi caso, con lo caro que es Irlanda, tenías que poner de tu parte si querías viajar y vivir en condiciones, pero te da para sobrevivir.

Con respecto al alojamiento, yo vivía con una voluntaria ya mayor que llevaba muchos años en la organización. La verdad es que no me podía haber tratado mejor, era como mi tía. Comía todos los días en la organización donde teníamos una cocinera estupenda, lo que también ayudó a que cogiera unos kilitos de más.

Con respecto a mi vida en la organización, tuve que superar muchos retos porque prácticamente desde el minuto uno me asignaron bastante responsabilidad. Al final aprendí a ser líder, llevar a cabo y organizar distintas actividades, no en mi idioma materno, con grupos de niños y adolescentes de distintas edades. Aunque el mayor reto para mí fueron las clases de Biología, en inglés por supuesto, a gente que se iba a sacar “la selectividad” irlandesa.

Como en toda experiencia, también hay una parte no tan buena. A veces las organizaciones se olvidan que eres un voluntario que ha decidido emplear tiempo de su vida a ayudar, no una persona que ha venido a hacer lo que el resto no quiere hacer y trabajar sin descanso.

Aunque las condiciones fueron mejorando a lo largo del año, muchas veces estuvimos trabajando 11 horas seguidas con sólo 20 minutos de descanso (cuando con un SVE no deberías trabajar más de 7 horas al día) o 7 días seguidos a la semana (cuando deberías tener dos de descanso), por ejemplo.

Obviamente no es lo mismo hacerlo de manera esporádica, creo que todo el mundo está dispuesto a ayudar más sin que abusen de ti. Si alguna vez alguien se ve en esta situación, mi recomendación sería dejar las cosas claras desde un principio, saber cuáles son tus derechos como voluntario, leerte bien el partnership agreement, conocer a lo que se comprometen las organizaciones y pedir ayuda a tu organización de envío.

Como era de esperar, cogí muchísimo cariño a los niños y adolescentes a los que veía todas las semanas, sobre todo a estos últimos. Disfruté mucho con las excursiones, los juegos y actividades que compartimos juntos, aunque a veces fuera agotador.

Creo que es con lo que me quedo de esta experiencia, haber podido influir de alguna manera en la vida de estos jóvenes. Supongo que el hecho de que la despedida fuera dura por parte de ambos es una buena señal.

El SVE es una buena oportunidad también para aprender o mejorar un idioma, en mi caso noté una mejora considerable en el listening (digamos que no es muy fácil entender el inglés de Tallaght). Y por supuesto, es una gran oportunidad para viajar y conocer otros lugares, culturas y gentes. Teóricamente, por cada mes trabajado con el SVE tienes dos días libres, aparte de las vacaciones o festivos que pueda tener cada organización. Creo que, en este aspecto, aproveche bastante bien el tiempo.

viajar por Irlanda voluntariado SVE

Irlanda es un país para alquilar un coche y perderse, cosa que hicimos en varias ocasiones. Diría que en lo alto de mi lista están el Anillo de Kerry y las Islas Aran, aunque todo lo que visité me encantó. Así, también aproveché para hacer varios viajes a Irlanda del Norte, los montes de Wicklow, Liverpool, la costa oeste, ciudades como Cork, Galway y Donegal, Newgrange y recorrerme en bicicleta el Great Western Greenway, entre otros.

También me gustaría destacar otras experiencias irlandesas que viví: ver partidos en el Croke Park de Dublín de fútbol gaélico y hurling, asistir a la celebración del Samhain en Tlachtga (Hill of Ward) y sobretodo las noches en pubs de la Irlanda más profunda donde acabas compartiendo, entre pintas, risas, bailes y conversaciones con la gente del pueblo, desde los adolescentes hasta los ancianos.

Aunque podría escribir un libro acerca de mi experiencia, me gustaría acabar diciendo que es algo que recomendaría a todo el mundo. Ahora que somos jóvenes y tenemos a nuestro alcance todas estas oportunidades, creo que tenemos que aprovecharlas para comernos el mundo y crecer como personas en todos los ámbitos.

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