El pequeño país insular de Nauru, ubicado en el Pacífico Sur, ha lanzado un programa para vender su ciudadanía por 105.000 dólares. Pero no se trata de un simple negocio de «pasaportes dorados» para millonarios: la iniciativa busca recaudar fondos para salvar la isla de una crisis climática que amenaza con hacerla desaparecer.
El país está en peligro por el cambio climático
Nauru, cuenta con apenas 21 km² de superficie, es una de las naciones más pequeñas del mundo y también una de las más vulnerables al aumento del nivel del mar. El 90% de su población (unos 12.500 habitantes) vive en la costa, expuesta a inundaciones, marejadas y la erosión de la tierra. Sin recursos suficientes para hacer frente a esta crisis, el gobierno ha optado por una solución inusual: vender su ciudadanía a extranjeros y destinar esos fondos a proyectos de reubicación y sostenibilidad.
Aquí arriba puedes echar un vistazo a dónde se encuentra Nauru.
Qué ofrece el pasaporte de Nauru
Los compradores de esta ciudadanía obtienen un pasaporte que permite viajar sin visa a 89 países, incluyendo Reino Unido, Hong Kong, Singapur, España y Emiratos Árabes Unidos. No obstante, este programa está sujeto a controles estrictos: se excluirá a personas con antecedentes criminales y a ciudadanos de países considerados de «alto riesgo» según la ONU.
El gobierno espera que este programa genere 42 millones de dólares anuales y represente el 19% de los ingresos nacionales. En su primer año, la meta es recaudar al menos 5,6 millones de dólares.
El complicado pasado económico de Nauru
Esta no es la primera vez que Nauru busca fuentes alternativas de ingresos:
- Durante el siglo XX, la isla fue intensamente explotada por su fosfato, un recurso que se agotó dejando el 80% de su territorio inhabitable.
- En los años 2000, albergó centros de detención de refugiados para Australia.
- Ahora, está en el centro de un debate global por la minería en aguas profundas, una práctica que podría dañar los ecosistemas marinos.
Otros países han utilizado programas similares para generar ingresos. Dominica, en el Caribe, vende ciudadanía desde 1993 y ha utilizado parte de esos fondos para financiar su plan de «país resiliente al clima para 2030».
Sin embargo, estos esquemas han sido objeto de controversia. Nauru ya intentó algo similar en los años 90, pero el programa estuvo marcado por la corrupción e incluso permitió que terroristas de Al Qaeda obtuvieran pasaportes falsos.
¿Es una solución viable?
La gran pregunta es cómo Nauru gestionará estos ingresos. Expertos en economía aseguran que el impacto podría ser enorme, pero todo dependerá de la transparencia en el uso de los fondos. El gobierno ha prometido estrictos controles y colaboración con organismos internacionales como el Banco Mundial.
Lo cierto es que, mientras los países más ricos discuten soluciones al cambio climático, los más vulnerables deben buscar alternativas desesperadas. Si este programa funciona, podría marcar un precedente para otras islas del Pacífico que enfrentan un futuro incierto debido a la crisis climática.
Leer también
