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Seducida por el país de la felicidad, Sara Lopez, de 18 años, estudiante de Ingeniería informática en VIA University nos cuenta su experiencia en Dinamarca.

Tras empezar el bachillerato si algo tenía claro era que quería irme al extranjero al acabar estos dos años. Siempre me había apasionado la idea de estudiar en Estados Unidos, que vino motivada por los tres veranos consecutivos que pase viviendo en Chicago. Pero todos sabemos que estudiar en América si no eres americano no es camino de rosas.

Tenía echado el ojo a varios países escandinavos, y más en concreto a Dinamarca. ¿Pero por qué Dinamarca? Muy sencillo, desde hace tres años consecutivos Dinamarca ha estado entre los tres países con mejor sistema educativo. Además, según la ONU en su informe sobre la felicidad mundial, Dinamarca es el país más feliz del mundo. Varios autores han reflexionado sobre el tema y sus obras dan respuesta al enigma detrás de este buen rollo bajo el término danés hygge. Algo que el resto del mundo traduce como “lo acogedor” o “lo familiar”. Estos fueron los dos principales motivos que me motivaron a iniciar la que está siendo la mejor aventura de mi vida.

Así pues, en marzo de 2016 me embarqué en esta aventura tras matricularme en VIA University (Horsens) para estudiar Ingeniería informática. Encontré esta universidad en la página nacional danesa de educación, donde se hace referencia a todos los programas tanto los que se imparten en danés como en inglés. Aplicar es muy fácil, solo se necesita un buen nivel de inglés y unos buenos resultados en estudios previos.

¿Lo mejor de todo? La educación es gratuita, tanto en el instituto como en la universidad o en estudios posteriores para los ciudadanos de la unión europea. Incluso los libros son gratis. Y por si esto no fuera suficiente, los estudiantes universitarios que trabajan al mismo tiempo que estudian, además de no pagar por dichos estudios adquieren una ayuda financiera al trabajar un mínimo de 11 horas semanales: SU. Se puede exceder las 11 horas semanales sin problema, siempre y cuando tu sueldo no exceda las 11.845kr, o lo que es lo mismo, 1.592 euros antes de tasas.

Afortunadamente yo, un mes después de mi llegaba a Dinamarca me topé con Trendhim, empresa de accesorios masculinos que el pasado octubre buscaba estudiantes de once nacionalidades diferentes para formar un departamento de marketing internacional con el objetivo de equipararse a las demás potencias europeas de este mundo tan competitivo como son los accesorios.

Y gracias a esta gran oportunidad hoy en día soy manager del departamento de marketing español e independiente económicamente.

Sin duda, después de seis meses trabajando para esta empresa, lo que más valoro es la confianza que tienen en nosotros, los estudiantes, y día a día nos demuestran que los estereotipos sobre las relaciones jefe-empleado no tienen por qué ser verdad. Desde nuestra llegada a la empresa, siempre han intentado que nos sintiésemos como en casa, y que sintiésemos que estábamos contribuyendo poquito a poquito a la historia de Trendhim, una historia de la que ya somos parte.

Para ser honesto, ser independiente económicamente a los 18 años, sin ayuda de tus padres es prácticamente imposible.

Ahora bien, todo tiene su lado negativo, dependiendo de por donde lo mires. Nadie dijo que pagar impuestos fuera algo agradable para el bolsillo del contribuyente, pero en Dinamarca lo ven de otra manera. Se tiene una conciencia más positiva que en el resto de los países a la hora de construir el Estado de bienestar. Todos pagan, pero el dinero regresa a sus orígenes en formas muy variadas: ayudas a la maternidad, universidad, empresas públicas, pensiones…

En el caso de los estudiantes, un 45% de su sueldo es para impuestos, por lo que básicamente la mayor parte de tu sueldo se va en tasas. Pero gracias a estas tasas el país tiene un mejor sistema de organización y educación.

Cuando dejas de ser estudiante, o tus ingresos superan los 50.000 euros al año (420.000 coronas) pasas a pagar un 53% de tasas.

En definitiva, Dinamarca es un país con buen sistema educativo y alta calidad de vida. La gente es amable, simpática, y siempre están de buen humor. Sin embargo, no espero ver el cielo azul, o el sol a diario. El país también es conocido por su mal tiempo, por lo que si quieres venir a estudiar a Dinamarca no te olvides un buen par de botas de agua y un paraguas.

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