Bermudas ha anunciado el fin de su popular visa para nómadas digitales, conocida como Work from Bermuda Certificate, que permitía a profesionales trabajar de forma remota desde esta isla del Atlántico durante un periodo de hasta un año. A partir del 28 de febrero de 2025, el programa dejará de aceptar nuevas solicitudes.
Esta iniciativa, lanzada en agosto de 2020 en pleno contexto pandémico, atrajo a cientos de trabajadores remotos que buscaban combinar sus responsabilidades laborales con una vida junto al mar. Sin embargo, el Gobierno de Bermudas ha decidido poner punto final al programa como parte de un cambio en su estrategia económica y de vivienda.
¿Qué pasa con quienes ya tienen la visa?
Las personas que ya se encuentran en Bermudas bajo este permiso no tendrán que abandonar la isla de forma inmediata. Podrán permanecer hasta que expire su certificado actual y, posteriormente, dispondrán de 90 días para salir del país o tramitar otro tipo de residencia. Entre las opciones disponibles se encuentran:
- Permiso de trabajo estándar
- Certificado de residencia
- Permiso de residencia anual
Estas alternativas están pensadas para quienes desean establecerse en Bermudas de forma más estable y a largo plazo.
Un programa que cumplió su función
Según el Ministerio de Economía y Trabajo de Bermudas, el programa tuvo un impacto positivo en la economía local en un momento crítico, pero ahora el país busca priorizar el acceso a la vivienda para los residentes permanentes.
“Agradecemos a todos los titulares del certificado por haber elegido Bermudas como su hogar temporal. Esperamos que hayan disfrutado de la experiencia y vuelvan a visitarnos en el futuro”, señalaron en el comunicado oficial.
Aunque este cierre marca el fin de una etapa, Bermudas no se cierra al talento internacional. El país sigue ofreciendo otras vías de residencia para quienes desean establecerse de forma más permanente.
Un problema que se repite en todo el mundo: la vivienda
La decisión de Bermudas no es un caso aislado. En muchos países, el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales desafíos sociales y económicos de la última década. El auge del trabajo en remoto, el turismo y la especulación inmobiliaria han generado tensiones en mercados residenciales que ya eran frágiles.
España es un claro ejemplo. En ciudades como Málaga o Sevilla, el precio de la vivienda ha aumentado significativamente en los últimos años, dificultando el acceso a alquileres asequibles, especialmente para jóvenes y trabajadores locales. La llegada de nuevos residentes temporales o nómadas digitales puede dinamizar la economía, pero también agrava el problema de la vivienda si no se regula adecuadamente.
El caso de Bermudas pone sobre la mesa la necesidad de equilibrar la apertura a perfiles internacionales con políticas que garanticen el derecho a la vivienda para la población local. Un debate que está cada vez más presente en Europa, América y otras regiones del mundo.
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